LA LUZ DE VAIROCHANA






La luz de vairochana es una interpretación sonoro-visual y material sobre el libro tibetano de los muertos.  Esta pieza fue producida en conjunto con la artista sonora Laila Meliz y la artista visual Águeda Sobico. La obra busca a través de la grabación de campo y las huellas que quedan proyectadas en las sombras del material sonoro una trascendencia en el mas allá de lo comprendido por la vida humana. El objeto como portal despliega sonoridades que nos acercan a otras dimensiones posibles desde lo sensorial. ¿Qué existe después de la muerte? ¿Cómo podemos acercarnos a entenderla desde el estar vivxs? La luz de vairochana es una etapa de transición, de limbo entre el cielo y la tierra, en donde nos adentramos a lo desconocido y navegamos por los ríos de la impermanencia.
Dos performers tocan la pieza sonora en vivo con proyecciones a sus espaldas, mientras que en el centro de la sala se revela un objeto-portal metálico que cobra vida al interactuar con las performers.

La propuesta de puesta para esta ocasión son dos mesas ubicadas en forma de cuña que comparten el espacio escénico con esculturas sonoras metálicas. La proyección baña la puesta, iluminando a las performers y rebotando en los objetos sonoros, desviando la luz hacia el público, haciéndolos parte de este organismo vivo.